Las situaciones se hablan, se mastican y se asimilan.
Ya no somos tan pequeños como para pasarlas por alto, saltearlas por conveniencia.
Ni somos tan inocentes.Sabemos que cada acto afecta a un tercero.
Y no podemos desecharnos de la culpa como de un papel.
Mejor dicho, si podemos, pero el hacerlos nos convirte en pequeñas basuras humanas.
No voy a delirar con mi vida. Aunque no sepa bien lo que soy, y posiblemente nunca lo sepa.
Sé que puedo hacer algo para mejorar y que todo esto valga la pena.
Estoy aprendiendo a quererme un poco -por suerte-.
No hay comentarios:
Publicar un comentario