Vegan or die.♥

Vegan or die.♥

Vegan or die.

domingo, 18 de abril de 2010

Consigas a respetar -o a tener en cuenta-

- Manejar las situaciones o emociones momentáneas.

- Aprender un poco más de grandes artistas, y de pequeños, de las personas en sí. Todos plantean algún enigma e intentan descifrar un acertijo.

Reflejarnos en un vidrio y ver sólo nuestra materia, nuestro caparazón; pero.. ¿Qué somos realmente? Y ¿cuántos caminos vamos a seguir hasta descubrirlo? ¿Existe ese "día" en el que lo podemos ver, descrifrar? ¿O es parte de un todo, y también de una inercia?.
Me prendo un cigarro de tabaco armado -aroma vainilla-, tomo mi café y cuento alguna historia paralela.
Quisiera poder ver más allá de mis miserias, y tal vez de las suyas. Puedo ponerme una máscara y salir a intentar ser parte de un todo, jugando historias que quizás no son las mías, cubriendome un poco para intentar ser parte. Viendo como finalmente movemos nuestras siluetas y no redescubrimos nada nuevo, siguiendo el mismo ciclo de vaciamiento.
Cada tanto, me tomo un colectivo y observo la forma en que los seres caminamos, nos movemos, hablamos, como movemos el piecito demostrando apuro, nervios, miedo, miles de cosas que son indescifrables pero es divertido inventar historias simultáneas de personas desconocidas.
En lo que a mi respecta, nunca puedo terminar un ciclo, siempre gira y gira sobre el mismo. Mi reloj siempre vuelve a cero y arranca, y nada de lo anterior lo asimila para obviarlo a futuro, sino que lo repite y se estrella nuevamente. Cada tanto se detiene, se estanca, después avanza pero vuelve nuevamente al mismo lugar.
Puedo empezar a divagar con millones de ideas -inconclusas-, y me resulta divertido.
Por suerte siempre que te detenés a observar las cosas quedan y tarde o temprano te entran.
Conocés personas y marcas ciertas actitudes, ciertos modismos que sirven. Sirven para notar los propios, y para marcar la forma de actuar en sí.
Tengo una amiga que siempre intenta "cerrar etapas", que necesita sacarse todas las dudas que le surgieron mediante charlas. Siempre obvie las charlas de conclusion, me parecían un poco aburridas, y desinteresantes; pero con el paso del tiempo descubrí que las historias me son siempre parecidas, al igual que las dudas. Por eso, hoy decidí tener una de esas charlas "finales", y poder entender ciertas cosas.
Creo que di un paso a nivel personal; logré dejar de obviar todo o ignorarlo y concentrarme. Ahora entendí el por qué de algunas acciones; quizás, me hubiera gustado haberme despejado las dudas en el momento en lugar de obviarlas, quizás, todo hubiera resultado diferente.
Pero después de todo no es un fin, sino un aprendizaje de una historia que terminó pero la mia sigue con sus pequeños cuentos adentro.
Y está bueno poder entender con qué me espero y si tengo ganas de que sea asi o encontrar la forma de modificarlo.
Hoy, me siento mucho mejor.

miércoles, 7 de abril de 2010

Los comienzos tienen esa pizca de no sé qué...

Generalmente el comienzo de algo nuevo suele causar diferentes sensaciones, desde miedo, ansiedad, desesperación, y alegría.
El lunes fue mi primer día de cbc; no, no lo esperaba con ansias, hasta quería que no llegara nunca -no estoy muy contenta con lo que decidí estudiar, entonces por qué lo hago? no sé, no sé-.
Me levanté a las 6 am, me duche y salí a tomarme el colectivo hasta Liniers, de ahi el 28 hacia ciudad. Tardó años debido al tránsito.
Llegué, era tarde. Subí los escalones casi de a cinco intentando encontrar el aula. En el papel que tenía decía "17", tardé unos diez minutos -quizás más- en descubrir que desde el 200 los llamaban con números de dos cifras, en conclusión, mi aula era la 217. Y no entiendo porque esa pequeña dificultad, no es más fácil poner ese dos adelante y listo? Bueno, bueno, no importa.
Encontré, finalmente, el aula. Hola, qué tal? Ah, sí, está vacía. Listo, gracias facultad, no, no te quiero ni un poco. Corrí al baño de planta baja y estaba clausurado; sentía como me apretaban fuertemente el pecho. Salí, me fumé un cigarrillo, tomé el colectivo y volví a mi casa. Sin llorar, como lo había planeado; pero con miedo, mucho miedo.
Es rarísimo, ahora que lo pienso es una completa estupidez por lo que me preocupo y siento mal.
Pero que se yo, estaba acostumbrada a un aula chica, con no más de 30 personas, docentes macanudos, y mis siestas en la escuela -en mi pequeña escuela de arte-. Chocantemente tengo que cursar en un edificio gigante, dónde no hay posibilidad de que encuentre algo para almorzar sin carne, leche ni huevo. Se siente confuso, raro, y de hecho, estoy profundamente pérdida.
Ayer, fue mi segundo día; Dibujo: técnico!, qué embole. Después de desear profundamente que la clase terminará, encontrar algo para comer: ensalda de frutas... y caliente!
Esperé y se hizó la hora de entrar a la siguiente clase; Matemática. Por suerte no me aburren tanto los números. El profesor no se callaba un segundo, y era gracioso, sí, me cayó bien, inclusó me divirtió.
"Recreo", quince minutos; ir a comprar la guía con una compañera -la cual no recuerdo el nombre-. Era bastante tímida, bah, no tanto, pero hablaba demasiado bajo, y no me agrada cuando la gente tiene ese tono de voz, me incomoda un poco.
Final de la clase. Correr al 28 -rápido-. Llegar a casa, dejar el bolso, agarrar la mochila y correr al Magisterio de Artes.
Llegué diez minutos tarde, pero no me pusieron la falta, igual, ya no me preocupaba. Las horas ahi pasan bastante rápido, y la gente me agrada bastante, lo cual lo hace llevadero.
Llegué a mi casa a las 22.30 aprox. Bastante triste por mi mañana/tarde.
Mañana es mejor!

sábado, 3 de abril de 2010


Y si el avión se cae, estarás ahi para salvarme.
Y si me pierdo entre la gente, estarás ahi para encontrarme.
Como quisiera que brillaras por mi otra vez, otra vez...
Y si mi corazón se rompe, estarás ahi para arreglarlo.
Como quisiera que brillaras por mi otra vez.
Como quisiera que brillaras por mi otra vez, otra vez...