Qué copado salir a bicicletear y caer dos veces de la bici en menos de una hora. Esta re piola para verificar el nivel de pelotudes en sangre -el propio y el ajeno-.
Como me cabería ser de esas minas cascarrabias y poder putear al mundo para no comerme el bocho sola en casa. Malísimo atragantarse las palabras. Pero que se yo, vos no tenés la culpa de ser tan pelotudo y abrir la puerta sin mirar, que justo pasara la pibita... Se la aplicaras y que encima casi la pise el auto que viene atrás.
Ya fue, la re pienso en positivo... El de atrás no me partió la cabeza. Ya fue, la bici no es para mi, es re el momento de empezar a caminar hasta volver a encontrar la seguridad.
Qué paradoja, la seguridad en todo nomás. No es la bici, no es el auto, es la boludes de la gente, de la humanidad que me re hago cargo -parte-.
Ya fue loco, no entiendo nada.
Qué onda vos, que onda yo. En qué andas, en qué andamos.
No te quiero quemar la cabeza -ya la tengo quemada yo-. Y me la quiero seguir limando. Hasta destruirla un toque. Haber si quedo en mambo paz, limbo, liviano.
Quiero nana.
No hay comentarios:
Publicar un comentario