Un beso nunca viene mal, y más si es en el placard.
Después nos olvidamos de todo lo que pasó.
Podríamos acurrucarnos, dormir la siesta abrazados.
Tomar una merienda, y andar en bici por Morón.
Me siento tan estúpida, no sé que es lo que pensás...
Yo sé que vos no te animás!
Me duele verte, me encanta verte, me duele verte, me encanta verte.
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